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2008

Las bondades de los textos digitales en el aula, pueden ir, desde lograr una mejor investigación del estudiante hasta resignarse al ya conocido “Copy Paste”. Aunque estamos todavía en una etapa de tubo de ensayo, fortalecer los valores de los libros virtuales y los libros tradicionales, obligan a los usuarios a emplear la astucia o resignarse a la ignorancia de no saber darle un uso apropiado a la red. Entrevistas destudio.

Un profesor de literatura en Argentina envía por e-mail a una alumna en Colombia una copia de la edición de su último libro. La nota dice: imprímelo para que te sea más cómodo leerlo. En un Colegio en Bogotá se busca en las librerías The Importance of being Earnest  de Wilde para ponerlo a leer en clase. Al no conseguir el libro, los alumnos lo descargan de su biblioteca virtual. Una estudiante más de bachillerato de un Colegio de Cali encuentra en la Biblioteca Virtual de Destudio, La Divina Comedia de Dante, el libro que le mandó a leer el profesor de literatura cuando la sorprendió jugando con prácticas espiritistas. Ella encontró el texto y parecía más contenta que castigada.

El libro virtual tiene una suerte de omnipresencia que pocos son los esfuerzos que se requieren para llegar a él.  La utilidad de una red alimentada a diario con posibilidades que parecen infinitas, les da a los usuarios de cualquier parte del mundo un poder de alcance al que responden con asombro, fascinación y casi siempre con ignorancia por estar frente a lo que no conocen, ni saben usar.

Así que se regresan a buscar refugio en el libro tradicional que se compra o se presta en una biblioteca cercana o se toma de la que está en casa o en casa del vecino. Esto, como si fuera el libro virtual y el libro tradicional parte de una pelea irreconciliable entre preferencias de lectura y no herramientas complementarias como mejor podría entenderse.

No es lo mismo tener un libro en la mano o tener 5000 en el computador, así como tampoco es lo mismo tener una invaluable biblioteca histórica en casa que tener un CD-Rom de colección. No es lo mismo tener una edición especial heredada y que tiene más de 100 años de antigüedad que tener una multimedia con ilustraciones y sonidos en cada capítulo, y tampoco sería lo mismo sentarse en un sofá a leer las 500 páginas de un libro que hacerlo con las mismas 500 páginas en la palm en un aeropuerto. Nada de esto es lo mismo, pero cuán perfecto sería tenerlo todo.

Dos personas con amplia trayectoria en el campo de los libros y las bibliotecas digitales; el bibliotecólogo Álvaro Arias quien fue Director Nacional del Sistema de Bibliotecas de la Universidad Nacional de Colombia, hoy Director del Archivo General de la Nación y la escritora Ana Roda, Directora de la Biblioteca Nacional, afrontan el reto de implementar proyectos sobre el uso de TIC (Tecnologías de Información y Comunicación) para impulsar el libro y el documento en sus formatos virtual y tradicional, en dos de los escenarios más importantes del país y que seguramente marcarán el rumbo de la utilidad que tengan a futuro los libros, documentos y archivos en Colombia.


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¿Los libros virtuales podrán llegar a reemplazar los libros tradicionales?

Álvaro Arias: No es concebible hablar de eso. La tecnología complementa el acceso a la información y a los contenidos. Si yo tengo mi e-book y lo llevo en una palm o en un celular te va a permitir que en un parque te sientes y puedas leer fragmentos cortos y precisos sobre el contenido que te interesa, pero no es lo mismo que tener el libro en papel y abierto. Entonces no se puede pensar en que la tecnología suprima el libro, absolutamente no. La tecnología es un medio que permite transportar contenidos en varios formatos diferentes al papel.

Ana Roda: No es que una cosa quite la otra. El hecho de que nosotros tengamos material físico y lo queramos poner en digital, no quiere decir que dejemos de reunir físicamente el material que se publica. Creo que es labor nuestra y es parte de una historia de la edición, de una historia de la lectura: el papel no nos lo podemos brincar porque es parte de lo que nosotros tenemos que acopiar.

Sin embargo, también tenemos que pensar que cada día más, la producción se está haciendo directamente sobre soporte digital sin pasar por el papel. Y que ahí va a ver una cantidad de producción que como biblioteca tenemos que recoger porque eso seguramente, no digo que vaya a reemplazar y no nos metamos en esa discusión, pero si buena parte del material y muy importante que se está produciendo, se produce a través de la Web.

: ¿Cómo cree que la Biblioteca virtual fortalece en el aula de clase?

ÁA: Aquí hay un trabajo importante. La tecnología nos permite un mayor acceso al conocimiento y el profesor en su clase a través de los servicios de una biblioteca virtual puede tener mayor acceso a contenidos para sus alumnos. La Biblioteca digital ayuda a la democratización del conocimiento. Pero es el profesor quien debe desarrollar habilidades para apoyar sus clases con el uso de estas tecnologías. Orientar a sus alumnos en términos de análisis y síntesis de información.  No como sucede ahora, que el estudiante baja el trabajo de internet, hace copia, lo pega y lo entrega.

AR: Creo que las bibliotecas virtuales son la mejor herramienta que puede tener un profesor para desarrollar. Yo sigo la verdad, creyendo en los métodos del siglo XVIII. Pero creo que la observación del mundo que nos rodea y no necesariamente la observación del mundo detrás de un computador es tan buena  para despertar el espíritu investigativo como lo puede ser con posibilidades infinitas, la web. Lo que tenemos es que poner al alcance de los estudiantes todo: lo que es del mundo actual y lo histórico. Es una herramienta de investigación impresionante y mucho más si está en manos de un educador. Aunque para ellos resulte a veces desconcertante y difícil.

: ¿Cree que los libros físicos podrían, con la llegada de las Bibliotecas digitales, perder su valor en cuanto al rigor del contenido, valor material, cultural o económico?

ÁA: Yo creo que nosotros no podemos perder la perspectiva del valor cultural, formativo, educativo de los libros. Esos valores, hay que mantenerlos, los hábitos de lectura deben mantenerse sobre el esquema tradicional. Me parece que nos estamos descuidando, el mundo general podría estar desarrollando una actitud simple y facilista frente al acceso de contenidos por internet.  Debemos proteger estos valores fortalecerlos, no dejarlos perder. El internet y las tecnologías de la información son un medio para hacer llegar la información a lugares muy distantes en donde difícilmente podría existir una biblioteca. Son un medio para que la gente acceda al conocimiento, son un medio para que, el que no tenga biblioteca en su pueblo, vaya a un Website y pueda conocer un libro que está al otro lado del mundo. El propósito de la tecnología es permitir el acceso, el acceso amplio y democrático mientras que el valor del libro físico se debe seguir manteniendo.

A.R: Creo que el interés por escribir un texto de calidad no depende del soporte, depende del autor. Lo que pasa es que ahora el soporte -que hemos manejado y que conocemos- es el del libro. Y hemos estado acostumbrados a que la calidad esta en ese soporte. Estamos acostumbrados a que la web y su lenguaje surgen para otro tipo de necesidades.

En este momento apenas se empiezan a hacer ensayos para que el libro de fondo para que la lectura profunda, aguante la pantalla del computador, o la palm. No ha sido satisfactorio por ahora y por lo tanto quienes estamos acostumbrados a leer con lentitud seguimos totalmente apegados al papel y nos parece que ese es el soporte por excelencia. Es impresionante como ves el fondo de los incunables y son perfectamente legibles, están intactos -luego- merecen por un tiempo que mantengamos la idea de que ese soporte está vinculado con la lectura profunda.

Sin embargo creo que si desapareciera el papel del mundo por la razón que fuera no creo que dejaran de existir los autores serios ni los poetas, creo que eso es una necesidad humana y creo que se adaptarían a otros formatos.

No creo que sea problema del formato, lo que pasa es que hoy en día si me quiero leer la Guerra y la Paz, a pesar de que esté puesta en la Web -personalmente- la saco en un libro que va conmigo, que es agradable, que puedo echar para adelante y para atrás, que no me mata los ojos, etc. Pero si yo tengo que escribirle una carta a la Ministra de Cultura y lo puedo hacer por aquí, prefiero mil veces mandar un e-mail.

: ¿Ha leído un libro completo por internet?

ÁA: No, tengo libros completos que he recibido, que he bajado por internet, documentos sobre todo. Tener la biblioteca física es un goce que no podría cambiar. Sin embargo el tema del espacio, la movilidad son importantes,  si te llevas dos CD vas tranquilo. Pero hay que convivir con las dos cosas, porque el desarrollo tecnológico ya nos lleva a eso.

AR: No. Yo vivo en una ciudad donde tengo acceso a muchos libros. No he visto la necesidad. Y yo soy de la generación -y muchos lo somos- del papel. Si tengo la opción de leer un libro en papel, lo leo en papel. Yo sólo consulto cosas concretas en internet o artículos a los que no tengo acceso fácil a través de papel, pero si  tengo acceso al libro, prefiero mil veces el libro.

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