“El mundo está dividido en dos tipos de personas, los que leen y los que no leen”, dice María Paula citando a su mamá. Ella, María Paula, es una joven del Colegio Sagrado Corazón de Jesús de Cali, que junto con otros estudiantes, aceptaron una invitación para hablar del hábito de leer en los jóvenes.
Con motivo de la celebración del día Internacional del libro, destudio.com.co presenta en forma de homenaje, una conversación con estudiantes sobre gustos literarios. Queda así registrado entonces, que el 23 de abril es el día de las letras libres y que los jóvenes estan cada vez más conscientes de esto.
En general los jóvenes prefieren la televisión y el cine. De eso no hay duda. Pero después de muchas actividades y casi al final de la lista, aparecen los tan polémicos libros. Polémicos, porque deben leerlos por gusto o por obligación en el Colegio. Y polémicos también, porque a pesar de los recomendados paisajes de La María, El Lazarillo de Tormes o las colecciones de Torre de Papel Amarilla, Roja y Naranja, ellos terminan rebuscando en el fondo de García Márquez, Patrick Süskind (el perfume), Saramago o Poe, que también aparece entre sus preferidos. Existe en ellos una necesidad de comenzar a descubrir los grandes dramas de la vida.

Cuando se les menciona El Ensayo sobre la Ceguera todos a hablan en voz alta, se perturban tratando de rememorar la historia. Alguien más cita al Señor de las moscas, parece haber sido leído por todos, explican como expertos críticos de literatura, lo cual por fortuna no se necesita ser para disfrutar de una historia, que las personas deberían cuestionarse más a menudo ¿qué es el hombre sin sociedad? ¿qué es el hombre sólo con su instinto?
Se saltan de Julio Verne y Harry Potter a Éxodo sobre la segunda guerra mundial donde sienten dolor por los personajes y angustia por la persecución a la que son sometidos los judíos. Alejandro, el único hombre del grupo compró a Arthur Golden, Memorias de una Geisha, por buscar información de la cultura oriental. Le pidió al librero de la Nacional que le guiara en su búsqueda y se quedó con detalles que ni la película alcanzó a capturar. Se liberó del gran mito de las geishas para adentrarse en una de las costumbres más entrañables de la cultura oriental. También dice leer a Alan Poe con la atención de quien examina el interior de las personas. De él prefiere El Escarabajo de Oro.
Casi todos quieren a Gabo. Salvo El Amor en los Tiempos de Cólera, que les resulta en exceso descriptivo y se mueve lento para la velocidad con la que quieren leer sus mentes . En cambio, si prefieren por ejemplo Crónica de una muerte anunciada, Relato de un náufrago o Cien años de Soledad. Los gustos de jóvenes a veces parecen estar polarizados entre los grandes conflictos o las grandes fantasías, por eso el realismo mágico resulta ser el punto donde pueden converger entre sí. María Paula al respecto dice que Gabo cambia la forma de ver el mundo. Un día veía en un noticiero, por ejemplo, que los postes de la luz están en la mitad de las casas y que la gente cuelga ropa en las cuerdas de la luz, -¡Eso es realismo mágico!, expresa con emoción, Y todos se echan a reír, por supuesto.
Leen sobre la muerte, sobre los que no mueren (Las intermitencias de la muerte, José Saramago), sobre mafia, sobre el asesinato de Juan Pablo Castel (El Túnel), sobre pobreza y la prostitución (Mientras llueve), sobre crítica al poder (Oriana Fallaci, Entrevista con la Historia)…
-¿No creen que son libros muy trágicos y cuentan historias adversas? pregunto.
Los defienden a capa y espada. Dicen que traen enseñanzas, que hablan de mundos que no conocen pero que existen, que tocan temas de los que ellos quieren saber y finalmente Juliana, una joven inquieta con estos temas literario, lanza una frase muy certera con la que todos finalmente quedaron convencidos de la pertinencia de leer sobre temas tan profundos: “Cada libro es una manera distinta de encontrar la felicidad”. Todos en silencio y tema cerrado.
- ¿Los libros reemplazarían las enseñanzas de la familia?
-Las complementan. Responde Juliana nuevamente sin dudar.
Y explica además: Hay enseñanzas importantes como el respeto, decir por favor, gracias, de nada, eso te lo da la familia. A los hombres, que inviten ellos, que la niña no pague. Dichas estas cosas todos estallan en carcajadas y concluye Juliana, también sonriendo: ¿Pero las enseñanzas de los libros?, las enseñanzas de los libros son otra cosa.
(Agradecemos a los estudiantes del Colegio Sagrado Corazón de Jesús y sus directivas, por contribuir a alimentar el debate sobre hábitos de lectura en los jóvenes. En días pasados Margarita Garrido Otaya, exalumna del Colegio, y Directora de la Biblioteca Luis Ángel Arango, estuvo en Cali y estuvo con estos jóvenes motivando a hacer de los textos escritos parte de la educación de las personas y parte de la vida).
Publicado en Tu Colegio |Escrito por: admin
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