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2008

http://www.hipertexto.info/images/lectura1.gifA veces comenzar a leer un libro representa terminar antes del primer punto. Sin embargo, a través del tiempo escritores de todas partes, como nuestro Nobel por ejemplo, dedican meses enteros para construir una entrada triunfal que concentre la atención del lector y quede remembrada…

… para siempre en la historia de las letras, o al menos en algún incógnito tema de una tertulia cualquiera.

El Portal Libros en Red realizó una selección de los mejores comienzos en la literatura y las reproducimos aquí para que recordemos esas inmortales primeras líneas.

1 Los detectives salvajes. Roberto Bolaño

“2 de noviembre. He sido cordialmente invitado a formar parte del realismo visceral. Por supuesto, he aceptado. No hubo ceremonia de iniciación. Mejor así.

3 de noviembre. No sé muy bien en qué consiste el realismo visceral. Tengo 17 años, me llamo Juan García Madero, estoy en el primer semestre de la carrera de Derecho”.

2 La casa de Asterión. Jorge Luis Borges

“Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera”.

3 Crónica de una Muerte anunciada. Gabriel García Márquez.

“El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo.


4 Cien años de soledad. Gabriel García Márquez
.

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.

5 El jardín de cemento, de Ian Mc Ewan (traducido por Antonio-Prometeo Moya).

“Yo no maté a mi padre, pero a veces me sentía como si hubiera contribuido a ello y, de no ser porque coincidió con un momento específico de mi desarrollo físico, su muerte pareció insignificante, comparado con lo que después siguió”.

6 Melville. Moby Dick.

“Call me Ismael”

7   ¿Cómo no seguir leyendo para desafiar al autor, con la convicción de que en algún momento el libro tendrá que ceder a la tradición? Lemony Snicket. (trad. Néstor Busquets).

“Si estáis interesados en historias con un final feliz, será mejor que leáis otro libro. En éste, no sólo no hay un final feliz, sino que tampoco hay un principio feliz y muy pocos sucesos felices en el medio”.

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