Así como algunos jóvenes desde muy temprana edad tienen identificados sus intereses y se visualizan en el tiempo realizando actividades que le nacen desde lo más profundo, por el contrario hay muchos otros que en los últimos años del colegio sufren la incertidumbre y la presión de elegir una carrera universitaria sin saber que les gustaría estudiar.
Sin embargo, en cualquiera de los casos, es necesario afrontar con seriedad y honestidad esta importante etapa de la vida.
La adolescencia es considerada como un período en el cual el ser humano se caracteriza por encontrarse en un momento de inestabilidad personal, en donde convergen muchas influencias como lo pueden ser la familia, los educadores, los amigos y los medios de comunicación, quienes pueden ayudar en el proceso o por el contrario, complicarlo aun más.
Esto implica saber escuchar opiniones, aceptar consejos, pero principalmente, no dejarse confundir, pues lo mas importante es que el estudiante pueda elegir por si mismo. Para ello, es necesario apelar a un examen concienzudo y muy honesto, una severa autorreflexión, donde se resalten las actividades más disfrutadas, las pasiones, las habilidades, los gustos, etc.
Según Carlos Andrés Arango, Sicólogo Educativo, ?un error muy frecuente es tomar la decisión basados en lo que nos gustaría ser, sobre todo si lo enmarcamos únicamente en el aspecto económico; el joven debe recordar su historia, mirar hacia atrás e identificar aquellas actividades que realmente lo motivaron, que hicieron que sus aptitudes se evidenciaran y haya disfrutado realizar.?
Señala, que las instituciones académicas deben apoyar a los estudiantes en esta etapa, hacer un verdadero seguimiento de la vocación del estudiante desde pequeños y generarle al joven en el momento adecuado, espacios de autorreflexión, que le permitan recordar esa historia, cuestionarse y descubrir quien es.
Así mismo, durante todo este proceso es muy importante que el estudiante se informe y conozca sobre todas las carreras disponibles, y no limitarse a las pocas de las que se tiene conocimiento. Para esto, es bueno indagar con profesionales de las carreras de interés - que actividades realizan o en que otro campo se podrían desempeñar con dicha profesión -, visitar los centros educativos y conocer experiencias de estudiantes.
Es recomendable también, no sesgarse sólo a los centros universitarios, puesto que en algunos casos existen instituciones que pueden ofrecer distintas opciones o enfoques académicos que tengan mayor afinidad con el interés del estudiante.
Lo mejor es conocer cada lugar al que se acudirá, conocer los beneficios extra académicos que ofrece, la cultura estudiantil y demás aspectos que se salen de las horas de cátedra.
No obstante, afirma Carlos Andrés Arango, no hay certeza alguna de saber si la decisión tomada es la correcta, y de aquí la importancia de repensar la idea que se tiene en muchos casos de la Universidad como simplemente ?el paso que sigue después de terminar el colegio?, o creer que todo el éxito radica únicamente en asistir a una.
Descubrir que no se tomó la elección correcta en una primera oportunidad no es, ni debe ser, el fin del mundo para jóvenes o padres de familia. La Universidad, señala Arango, debe ser un espacio de búsqueda, de exploración, que le permita igualmente al estudiante conocer otras posibilidades y puntos de vista, para así descubrir en el camino lo que realmente desea ser, lógicamente, bajo unos parámetros de responsabilidad claros.
Publicado en Pedagogía, Vocacional |Escrito por: admin
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