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2004

Las diversas reformas educativas que se realizan en el país están enfocadas en mejorar la calidad de la educación que se ofrece en Colombia y en educar jóvenes mas capacitados para enfrentar los retos de la educación universitaria y posteriormente, los del campo laboral.

Sin embargo, las inquietudes sobre la poca preparación académica de los alumnos universitarios, sigue aumentando. La carencia de hábitos de estudio adecuados que les ayude a desarrollar eficazmente los trabajos que se les presentan en clase, es cada vez más notoria.

Pero la capacidad intelectual parece no ser el problema, sino que no pueden enfrentar las demandas del discurso académico ni del ritmo del trabajo que les propone la universidad.

Se han realizado diversas investigaciones que intenta examinar este fenómeno y dar una respuesta al porque de dicha deficiencia en alumnos universitarios.

William Rohwer (1984) señala que las características del alumno y de la clase, determinan la relación que se establezca entre las actividades del estudio y el rendimiento académico.

Es decir, que las características individuales del alumno como las habilidades intelectuales, las motivaciones y experiencias previas del estudio, son un factor relevante para el desempeño y el interés que el estudiante muestre hacia lo que se le esta enseñando. Pero también lo son, las características de la clase, la metodología y los requisitos que planteen las actividades a desarrollar en ella.

“Las características del alumno toman mayor importancia mientras más autonomía se requiere en la selección, organización, transformación e integración de información. Los alumnos que saben formular hipótesis, generar soluciones y comparar y analizar información, tendrán mejor rendimiento académico que los que se acostumbran a memorizar y reproducir detalles”.

En parte, la adquisición de estas habilidades depende de la preparación escolar y rara vez se exige que los alumnos piensen en forma crítica en los niveles más básicos del sistema educativo y de aquí nace, en gran medida, las deficiencias académicas que aparecen en la universidad.

Un grave error se comete en la formación académica, al no fomentar un trabajo en el que los alumnos necesiten realizar un mayor análisis sobre los temas de clase. Que lo involucren en actividades que generen un pensamiento más crítico y más profundo.

El proceso de enseñanza debe ir enfocado a crear estudiantes más activos, curiosos y analíticos. En esta tarea hacen parte tanto el alumno como el docente, ya que este último debe convertirse en un guía, en un facilitador de herramientas para que el estudiante pueda desarrollar sus trabajos y sienta la necesidad de investigar más allá y no depender solamente de lo que se le enseña dentro del aula.

Aunque la madurez del estudiante y la capacidad que este tenga para reconocer la importancia de una enseñanza más activa, es esencial para que estos procesos de educación tenga frutos, es igual de necesario que colegios e instituciones que no profundicen en estas áreas, comiencen a transformar sus metodologías pedagógicas y le ofrezcan a sus estudiantes nuevas herramientas, nuevos espacio donde este pueda ser mas autónomo en su aprendizaje y pueda estar mejor capacitado para enfrentar los retos que le plantea la universidad.

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